Destapando mitos sobre el flúor en la salud dental

El flúor es un mineral que se encuentra en el agua y en algunos alimentos en pequeñas cantidades y se utiliza para prevenir las caries. Cuando hace años se descubrió que el consumo de flúor ayudaba a reducir este problema bucodental se empezó a añadir al agua de consumo público con la intención de reducir el porcentaje de caries en la población.

En algunos colegios desarrollaron un programa para administrar flúor a los niños en su infancia y prevenir así problemas en un futuro, pero cuando salieron a la luz estudios que demostraban que este material también podría ser perjudicial para la salud, saltaron las alarmas y los colegios cesaron esta actividad. Desde la Clínica Dental Albelu queremos poner dos preguntas sobre la mesa. ¿Cuál es la verdad sobre este compuesto? ¿es beneficioso para nuestra salud o por el contrario debemos tener cuidado con su consumo?

Beneficios del flúor

Evidentemente, los estudios no mentían y los beneficios del flúor para reducir la incidencia de caries eran evidentes en la salud bucodental. Según la Organización Mundial de la Salud la sanidad pública debería encargarse de proveer esta sustancia a aquellos que viven en zonas con insuficiencia de este mineral. Sería recomendable aplicar una dosis adecuada para evitar el deterioro dental.

Otros profesionales también aseguran que el flúor tiene más efectos ventajosos en nuestra dentadura como la alineación dental, la buena formación de los dientes, la prevención de erupciones dentales y la disminución de la periodontitis en su estado más grave.

Desventajas del flúor en la salud

Como con todo, los excesos nunca son buenos y en este caso un alto consumo de flúor puede provocar graves problemas en la salud. Esta sustancia aparece dentro de los químicos que pueden afectar al desarrollo neurológico prenatal. Es importante saber que los fluoruros que ingerimos de manera natural en el agua o en algunos alimentos, como las verduras o las hortalizas, según el suelo en el que hayan germinado, los pescados y mariscos, el café o el té, no son perjudiciales para nuestra salud.  Los fluoruros que pueden resultar nocivos son aquellos que se administran de manera artificial y que se encuentran, por ejemplo, en el agua suplementada, las pastas de dientes u otros elementos de higiene dental.

Para alcanzar los casos más extremos es necesario haber ingerido grandes cantidades de esta sustancia a lo largo de los años para que el feto llegue a sufrir una intoxicación como tal.

Otro de los efectos negativos que se relaciona con el exceso de consumo de esta sustancia es la fluorosis. La fluorosis es una enfermedad que consiste en la alteración del esmalte debido a la alta exposición del flúor en la etapa de formación de los dientes. El signo por el que se puede identificar este problema son las manchas de color blanco que indican la decoloración del esmalte. Posteriormente, y en un estado más avanzado, las manchas pueden llegar a ser marrones o grises y en casos extremos llegar incluso a sufrir la pérdida de piezas dentales.

La OMS advierte de que los efectos del flúor sobre los huesos son los más relevantes. La fluorosis esquelética, un derivado de la patología que comentábamos, es capaz de provoca cambios en la estructura de los huesos, volviéndolos frágiles y quebradizos.

La práctica de la fluorización del agua

Sacando cosas en claro es importante valorar cuáles son las regiones que más porcentaje de flúor acumulan de forma natural y por la contra cuáles los países que sufrirían escasez de este mineral.

Se estima que en el mundo 50 millones de personas beben agua sometida a procesos de fluorización.  En la Unión Europea, únicamente Reino Unido, Irlanda y España fluorizan sus aguas. Saliendo de nuestro continente, varias regiones de África, o países como la India o China se colocan como los lugares en los que más fluorosis esquelética se padece y esto se debe a que la fluorización del agua sobrepasa los niveles recomendados.

La controversia que se ha generado en cuando a este tema nos deja una conclusión sobre la mesa, y es que este proceso artificial no traería problemas si se aplicara en regiones en las que, por una dieta propia del territorio o por lo niveles de flúor en las aguas, fuera necesario emplear ese suplemento que traería algunos de los beneficios de los que hablábamos en un principio.

Por la contra, el proceso de fluorización del agua en países que registran un alto consumo de este mineral o por el exceso de la sustancia en el propio proceso industrial, sería muy perjudicial para la salud, pasando por la intoxicación prenatal o los problemas de salud bucodental que explicábamos anteriormente, como la fluorosis.

Para más información sobre el uso de productos dentífricos adecuados y sus efectos sobre nuestra dentadura no dudes en ponerte en contacto con nuestros expertos.

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